El día 21 de julio el presidente de la Asociación Manuel Azaña, Isabelo Herreros Martín-Maestro, y el responsable de investigación histórica, Ignacio Cabello Cabello, asisttirán a la exhumación y entrega del cuerpo del toledano de Navahermosa, Mariano Sánchez Menor, enterrado en el monte Ezkaba, cerca de Pamplona.

En el monte Ezkaba se encuentra el conocido como “cementerio de las botellas”, un espacio de enterramiento donde se enterraron más de 130 víctimas de la represión franquista procedentes del Fuerte de San Cristóbal.
El Instituto de Memoria de Navarra a través de Aranzadi llevará a cabo la exhumación del cuerpo de Mariano, que será entregado a tres de sus nietos para inhumar sus restos en la sepultura familiar del Cementerio de Navahermosa. Un acto de homenaje, justicia y reparación realizado a petición de los familiares de este toledano fallecido de tuberculosis en una cárcel franquista lejos de sus seres queridos, lejos de su tierra.
Mariano Sánchez Menor, natural de Navahermosa, fue un represaliado de la dictadura franquista que falleció con 29 años, por enfermedad en el Sanatorio Prisión de Tuberculosos del Monte Ezkaba (Fuerte de San Cristóbal), en Navarra, el 25 de marzo de 1943.

El Fuerte de San Cristóbal (Pamplona), un penal militar reconvertido por el régimen de Franco en una de las cárceles más duras de la posguerra española, la cual contaba con un sanatorio penitenciario para presos enfermos de tuberculosis. Mariano Sánchez Menor fue enterrado en el cementerio provisional del Monte Ezkaba.
Este lugar se conoce históricamente como el Cementerio de las Botellas debido a una práctica del capellán del sanatorio penitenciario. El sacerdote colocaba una botella de cristal entre las piernas de cada recluso fallecido con un papel en su interior que contenía los datos de identificación, lo que ha facilitado la exhumación y el reconocimiento de las víctimas.
Siempre en nuestra memoria.
Asociación Manuel Azaña
