LASSO CONDE, Albino. Relevante ingeniero en el exilio

ALBINO LASSO CONDE
Por Isabelo Herreros

Nacido en Madrid, el 5 de noviembre de 1906, cursó estudios en la Escuela oficial de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos y finalizó en 1932. Por entonces se encontraba “congelado” el acceso al Cuerpo oficial del Ministerio de Obras Públicas, por lo que se incorporó a proyectos y obras de empresas privadas, como fue su trabajo en la Eléctrica Conquense en la construcción del salto de Almoguera en el río Tajo, o el cargo de representante de las empresas eléctricas en la Confederación del Jucar. Su situación en la Administración republicana pasó a ser la de “en expectativa de ingreso”.
Desde el año 1926 era socio del Ateneo de Madrid, donde conoció a Manuel Azaña, con quien siempre tuvo una relación de amistad.
En 1933 solicitó y obtuvo, de la Junta de Ampliación de Estudios, la condición de pensionado, sin ayuda para viajes y estancia, -pues no la solicitó-, para realizar estudios en Francia e Inglaterra sobre cuestiones económicas relacionadas con las obras públicas.
Adscrito desde muy joven al republicanismo de izquierda, tuvo gran protagonismo en la vida política conquense en los años de la Segunda República. Fue uno de los impulsores del Frente Popular en la provincia de Cuenca y resultó elegido diputado de Izquierda Republicana el 3 de mayo de 1936, al repetirse las elecciones en esta circunscripción, por haber sido anulados los comicios del 16 de febrero, debido a los numerosos casos de fraude cometidos por las autoridades provinciales.
El inicio de la guerra civil le sorprendió en San Sebastián, donde tuvo un destacadísimo papel en la represión del movimiento subversivo, por su capacidad de mando y organización, a las ordenes del gobierno republicano y con la colaboración de los mandos de la Guardia Civil Saturnino Bengoa, Teniente Coronel, y Mauricio García, Comandante. A su regreso a Madrid se incorporó al Ejercito republicano, y fue adscrito durante un tiempo a la Aviación con el grado de Capitán; más tarde tuvo el mando, con el grado de Mayor, del Batallón de Vías y Obras de ferrocarriles número uno.
Al finalizar la guerra marchó al exilio, Francia en primer lugar y después México y Argentina. Con fecha de 23 de junio de 1939 fue expulsado con carácter definitivo del Ministerio de Obras Públicas, en aplicación de la Ley de Responsabilidades Políticas del régimen franquista.
En Uruguay trabajó junto a Manuel Díaz-Marta en proyectos y construcciones de obras portuarias. También realizó proyectos en Estados Unidos y Brasil. En Argentina, país en el que residió durante más tiempo, estudió el aprovechamiento hidroeléctrico de los ríos Mendoza y Tunuyán. En 1956, con la colaboración de empresas españolas como Saltos del Sil y Dragados y Construcciones, intervino en la construcción de centrales eléctricas en los referidos ríos, financiadas estas obras con cargo a la deuda pendiente del protocolo Franco-Perón. Esta más que relevante participación en los proyectos y en la ejecución de los mismos, le sirvió a Albino Lasso para ganarse un gran reconocimiento en el seno de la Ingeniería española; aquel mismo año fue anulada la sanción que pesaba sobre el mismo y se le readmitía al servicio del Estado, según Orden publicada en el BOE del 19 de noviembre.
Tras su regreso a España ocupó puestos estrictamente de carácter técnico como funcionario, como fue el de Ingeniero Jefe de la Confederación Hidrográfica del Pirineo Oriental, entre los años 1962 a 1975, año en que pasó a la situación de excedencia voluntaria. Fue pionero en estudios de carácter ecológico, como fue su trabajo El vertido al mar y la polución de las playas, publicado en noviembre de 1967 en la Revista de Obras Públicas. Falleció en Madrid en julio de 1978.