República, exilio y memoria en Talavera

Artículo de Miguel Ángel Sánchez para La Tribuna de Toledo

Han constituido un auténtico lujo las siete conferencias que la Asociación Manual Azaña ha programado esta semana dentro del Congreso «Ochenta años después, ecos del exilio republicano en el franquismo y la transición», y que ha tenido lugar en la UNED de Talavera de la Reina. Un lujo y una bocanada de aire fresco escuchar a Manuel Aznar Soler desgranar durante su conferencia inaugural aquel invierno de 1939. A Eusebio Cedena enumerar a todas aquellas mujeres y hombres –Cenobia Camprubí, Max Aub, Juan Ramón Jiménez, María Teresa León, Alberti…–, intelectuales en el exilio con España en las venas y siempre en la palabra; sin dejar de remarcar a Azaña, sus diarios y la figura clave del que fuera presidente de la II República. Jesús Fuentes Lázaro glosó la figura de Manuel Díaz-Marta, toledano en el exilio, figura clave –entre otras muchas cosas– en la oposición contra el trasvase Tajo-Segura; pero ante todo ingeniero e ingenio de primer orden, en España y en medio mundo, una personalidad con la que tenemos una deuda aún no satisfecha. Julio Fernández-Sanguino habló de los exilios del Quijote; y Juan Atenza, Enrique Sánchez Lubián e Isabelo Herreros, realizaron un repaso por toledanos y talaveranos ilustres exiliados. Me quedo con el repaso metódico y exhaustivo de Sánchez Lubián, y las dos personalidades talaveranas, Manuel González Cogolludo, y Fernando Mas, desarrolladas por Atenza y Herreros respectivamente.


En La Tribuna han tenido la crónica de las jornadas, no me extiendo en ello. Sí quiero recalcar la hondura de las conferencias, sumadas a la exposición paralela en el Centro Cultural Rafael Morales  «Don Quijote en el exilio», que desde la obra del pintor Augusto Fernández y el poeta León Felipe, traza la época de aquellos hombres y mujeres obligados a cambiar su España por primero Francia y luego México, Estados Unidos, Argentina… Para mí la II República es una época fascinante de la Historia de España. Mis referencias son las de mis lecturas y mis mayores, que me contaron aquel tiempo, desde la ciudad y desde el campo. No estudié en su momento aquella época y creo que ahora tampoco se hace. Un error, como tantos. Las ilusiones, las decepciones, y sobre todas ellas la imposibilidad de fraguar una España que quizá hubiera sido diferente. Creo –a estas alturas sé– que la España que vivimos, la que me ha tocado vivir, es heredera del franquismo, y estos días lo estamos viendo con el divertimento y entretenedero del Valle de los Caídos. España es mucho más, ya lo sé, pero siempre he fabulado en esa España posible, en la que crearan y envejecieran Machado, Azaña, Lorca, Hernández, Juan Ramón, Sender… Una España fascinante, que creo se parecería muy poco a la actual, atada a demasiadas medianías y complejos.


Termino agradeciendo a una persona, Isabelo Herreros, su empeño y apuesta al traer a Talavera de la Reina la sede de la Asociación Manual Azaña, un espacio abierto y de reflexión, que viene ofreciendo y brindando a la sociedad talaverana, dinamizando y aportando vientos frescos y vivificadores a una ciudad que los necesita con urgencia. Gracias Isabelo por el congreso, las conferencias, y las puertas siempre abiertas de tu casa, la Asociación Manuel Azaña.

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